domingo, mayo 26, 2013

El Vidrio: Un líquido antiguo sirve a un mundo moderno

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¡UN LÍQUIDO para empacar y para la arquitectura, la ingeniería y el arte! Esencial para los automóviles, la radio, la televisión y los satélites; indispensable en hospitales, fábricas y hogares. Puede ser tan fuerte como el acero, duro como las gemas, pesado como el hierro; o frágil como un cascarón, suave como la seda, ligero como el corcho. Suministrado en abundancia, pocos otros materiales lo sobrepasan, es el líquido de la antigüedad... el vidrio.
“El vidrio... ¿un líquido?” quizás pregunte usted con incredulidad. Sí, cuando el vidrio se forma de una mezcla calentada al rojo blanco de ingredientes fundidos sus átomos y moléculas retienen el modelo fortuito de un líquido, aunque se hace tan rígido como los sólidos comunes. Un líquido que parezca y se sienta y se porte como un sólido parece cosa fantástica, pero las propiedades peculiares de su estado singular hacen del vidrio uno de los siervos más versátiles y valiosos que se pudiera tener.
La industria del vidrio es una de las industrias más antiguas. También es muy moderna. El hombre ha usado vidrio por más de treinta y cinco siglos, pero apenas estuvo “rascando la superficie” de su versatilidad hasta hace aproximadamente setenta y cinco años. En realidad, no fue sino hasta 1903 que se produjo enteramente por automatización una botella de vidrio, y una máquina para producir vidrio en láminas para ventanas no fue una realidad comercial sino hasta aproximadamente 1916. Desde entonces el conocimiento aumentado y los mejores medios de utilizar este líquido asombroso han permitido que la producción en masa transforme el vidrio de un lujo atesorado a un siervo en miríadas de formas.
Los ingredientes básicos del vidrio han permanecido sin cambio por miles de años. Arena silícea, cal y sosa todavía constituyen aproximadamente el 90 por ciento del vidrio del mundo, pero la escala de producción ha sido aumentada considerablemente para satisfacer las demandas modernas. Los vidrieros de hoy escogen escrupulosamente toneladas de materias primas puras, las pesan hasta la onza, las mezclan cabalmente y luego alimentan con la mezcla, u hornada, gigantescos hornos tanques que pueden contener más de 1.000 toneladas de vidrio fundido. Aunque el agregar vidrio de desecho de la misma fórmula que se quiere fabricar acelera el proceso de fundir, ¡el horno debe calentarse a aproximadamente 1.537 grados centígrados! Las paredes de los hornos, resistentes al calor, por lo general tienen que ser reemplazadas cada dos a cuatro años.
Sin embargo, una vez que el proceso está en operación continúa día y noche, semana tras semana, hasta que las reparaciones o cambios de fórmula obligan a efectuar un paro. La hornada se introduce continuamente por un extremo del horno, mientras que el vidrio manuable, mezclado y refinado hasta una viscosidad uniforme, libre de burbujas e impurezas, se saca por el otro extremo. El líquido enrojecido al fuego entonces está listo para ser sacado, prensado o soplado para servir al hombre.

Vidrio para ventanas

Aunque durante el primer siglo E.C. algunas casas romanas elegantes podían jactarse de tener ventanas de vidrio casi transparente, hace poco más de un siglo eso todavía se consideraba un lujo. Hoy la producción anual de vidrio para ventanas se extendería por miles de kilómetros.
El vidrio común para ventanas se saca de un horno especial, una extensión pequeña del horno grande. Para comenzar la producción se hace descender una parrilla de hierro como cebo al horno y luego se va elevando lentamente. ¡El vidrio fundido es suficientemente líquido como para fluir, y sin embargo, es lo bastante viscoso como para adherirse al cebo, de modo que se eleva verticalmente en una hoja continua! El cebo es despegado rápidamente del vidrio y removido mientras rodillos impulsados por electricidad llevan verticalmente el líquido endurecido a unos nueve metros de altura donde hay un piso de cortar en el cual la hoja pulida por el fuego se corta en longitudes normales.
Las superficies del vidrio en hojas producido por este método no son perfectamente paralelas, y por eso se produce una ligera distorsión visual a través del vidrio. Para ventanas y espejos ópticamente superiores, el vidrio plano, sacado del horno, se mueve horizontalmente como un listón continuo de 300 metros de largo a través de esmeriladores gigantescos. Se esmerila simultáneamente en ambos lados hasta que se obtiene una lisura casi perfecta. Luego la lámina de vidrio se corta en secciones y se pule para suministrar una vista no deformada de la carretera para algunos automovilistas, entre otras cosas.

Vidrio flotante

En 1959 se anunció un nuevo proceso revolucionario para fabricar láminas de vidrio de buena calidad. Llamado el proceso de flotación, elimina totalmente los costosos procedimientos de esmerilar y pulir.
El vidrio fundido fluye del horno en una tira continua directamente a la superficie de un estanque cerrado de estaño fundido. Se mantiene el vidrio lo bastante caliente para que todas las irregularidades se derritan y desaparezcan mientras las superficies se van haciendo perfectamente planas y paralelas. El vidrio se enfría cuidadosamente al adelantar por el baño de flotación y surge libre de distorsión y con superficies duras pulidas por el fuego.
El vidrio flotante ha sido recibido con entusiasmo, especialmente por la industria automovilística.
Cada año el vidrio suministra 29.000.000.000 de recipientes para todo desde alimentos para nenes hasta ácidos corrosivos. Ningún otro material conocido puede igualar este servicio hecho posible por el descubrimiento antiguo de que, soplando, se puede dar al vidrio caliente casi cualquier forma.
¡Cuando se están haciendo botellas o frascos, las masas de vidrio caen del horno a “moldes vacíos” tan aprisa que casi son invisibles! Un émbolo mete a fuerza el vidrio en la forma del molde inicial y entonces el vidrio se traslada a un “molde de acabado” donde el aire comprimido lo sopla dándole la forma final. ¡Mandíbulas de metal se abren, y sale el recipiente, todavía candente, unos seis segundos después de haber salido el vidrio del horno!

Un arte antiguo

Impresionantes como sean estas máquinas complejas, es el soplador de vidrio el que verdaderamente cautiva al observador. Utilizando unos cuantos instrumentos sencillos y habilidades tradicionales de un oficio antiguo, este artesano logra que el líquido forme artículos de una intrincación y belleza que está más allá del alcance de la automatización.
El vidrio artístico y el servicio de mesa fino son productos de “soplado improvisado.” La técnica de esta profesión clásica data de centenares de años atrás. Cuando Venecia era la capital de la industria del vidrio en el siglo decimocuarto, sus sopladores de vidrio podían ser castigados con la muerte si revelaban los secretos de este arte. Más tarde, aproximadamente a mediados del siglo decimoséptimo se desarrolló en Inglaterra un vidrio lustroso y transparente particularmente adecuado para el soplado improvisado. Conocido como cristal de pedernal o de plomo, es la clase que está en mayor demanda.
Los sopladores de vidrio funcionan como un “taller” de seis o siete hombres. Primero el “colector” toma la cantidad de vidrio fundido que se necesita con el extremo de su soplete. Este soplete hueco, de aproximadamente metro y medio de largo, tiene una boquilla en un extremo y un tirador en el otro.
El colector le da forma al vidrio caliente enrollándolo sobre una “marver” o placa de hierro trabajada a máquina. Un soplido por el soplete da al vidrio una forma preliminar. Diversos trabajadores añaden sus habilidades para darle forma al vidrio, haciendo girar constantemente el soplete para impedir que la forma suave se combe y pierda su forma. Al mover el soplete describiendo una curva se alarga el vidrio; al hacerlo girar rápidamente se le aplana. Instrumentos que dan forma ensanchan un extremo abierto o abren un cuello angosto, aplanan las orillas, redondean la masa y recortan el exceso de vidrio. El tamaño, la forma y el espesor dependen del aire que se sopla en el vidrio, el ángulo en el cual se sostiene el soplete y la velocidad a la cual se permite que se enfríe el vidrio. De vez en cuando el vidrio tiene que regresar al “hoyo de la gloria,” un horno para recalentar, para mantenerlo lo suficientemente caliente como para que sea manuable, ¡a unos 982 grados!
A través de la operación el ojo vigilante del “viejo” guía la pieza de arte a su belleza final. Como el maestro soplador del taller, él mismo se encarga de los trabajos más difíciles, confiando en que los muchos años de habilidad adquirida le harán utilizar el movimiento fluido y elegante del vidrio para lograr líneas limpias y fluyentes. Su conocimiento en cuanto a dónde y cómo caerá el vidrio es casi increíble. Cuando queda satisfecha la habilidad artística del viejo y él también está convencido de que la pieza está sin tacha, se le coloca en el horno de recocido para enfriarla gradualmente.
Durante la formación final el vidrio se adhiere a una vara “pontil” larga y sólida que deja una marca en la base. Esta marca se pule hasta que está suave, dejando en algunas piezas una depresión leve, que es indicación de que el artículo de vidrio fue genuinamente hecho a mano.
El objeto puede ser decorado por medio de cortarlo o por medio del arte difícil de grabar con ruedas de cobre. El grabador puede usar hasta cincuenta ruedas giratorias de diferentes diámetros, alimentadas con polvo y aceite de esmeril, para cortar un diseño somero que a los ojos parece como bajo relieve. La brillantez del vidrio atrapa la luz y la refleja a través de la obra magistral del grabador. Esos artículos hechos del líquido antiguo en forma estética pueden valer miles de dólares, lo cual nos hace recordar que el vidrio todavía puede contarse en cuanto a valor con las gemas preciosas, como lo fue hace 3.500 años.—Job 28:15-19.
El grado al cual las propiedades del vidrio se pueden variar y controlar es tan grande que se han desarrollado más de 100.000 fórmulas para usos diferentes. Variaciones de cristal de plomo suministran aisladores para circuitos eléctricos, luces de neón y lentes ópticos de precisión. El vidrio de sílice puro produce espejos para telescopios satélites y reflectores de rayo láser. Vidrio especial que puede resistir el calor que se genera al volver a entrar en la atmósfera y el frío del espacio sideral sirve a los vehículos espaciales que tienen ventanas.
Combinaciones de fórmula especial y tratamiento especial suministran láminas de vidrio de color, bloques para construcción y aislamiento para decorar y proteger edificios modernos. Los vidrios templados y químicamente endurecidos aumentan la seguridad para usted. El vidrio de color protege sus ojos. ¡Y ahora las nuevas familias de la fibra de vidrio y la cerámica de vidrio parecen casi tan ricamente versátiles como su padre de la antigüedad!
En realidad, este asombroso líquido de la antigüedad es un siervo moderno para usted en mil formas.

Publicado en ¡Despertad! del 22 de Abril de 1970

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