Texto Diario - Semana del 29 de Diciembre

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Examinando las Escrituras Diariamente 2014 con textos bíblicos

Lunes 29 de diciembre

No que seamos nosotros amos sobre la fe de ustedes, [...] porque es por su fe que están firmes (2 Cor. 1:24).
Con las palabras que leemos en el texto de hoy, el apóstol Pablo reconoció que los cristianos de Corinto eran fieles gracias a su fe en Dios, no gracias a él o a otras personas. Opinaba que no era necesario controlar la fe de sus hermanos, y tampoco lo deseaba, pues confiaba en que ellos querían hacer lo correcto (2 Cor. 2:3). Los superintendentes cristianos de nuestros días imitan al apóstol Pablo, pues demuestran su confianza en la fe y los motivos que tienen sus hermanos para servir a Dios (2 Tes. 3:4). En vez de establecer reglas rígidas en la congregación, siguen los principios bíblicos y la dirección que da la organización de Jehová. Al fin y al cabo, no son dueños de la fe de los demás (1 Ped. 5:2, 3). w13 15/1 5:3

(2 Cor. 1:24) No que seamos nosotros amos sobre la fe de ustedes, sino que somos colaboradores para su gozo, porque es por [su] fe que están firmes.
(2 Cor. 2:3) De modo que escribí esta misma cosa, para que, cuando vaya, no me entristezca por causa de aquellos de quienes debería regocijarme; porque tengo confianza en todos ustedes en el sentido de que el gozo que tengo es el de todos ustedes.
(2 Tes 3:4) Además, nosotros tenemos confianza en [el] Señor, respecto a ustedes, de que hacen y seguirán haciendo las cosas que ordenamos.
(1 Ped. 5:2, 3) Pastoreen el rebaño de Dios bajo su custodia, no como obligados, sino de buena gana; tampoco por amor a ganancia falta de honradez, sino con empeño; 3 tampoco como enseñoreándose de los que son la herencia de Dios, sino haciéndose ejemplos del rebaño.

Martes 30 de diciembre

Amaban la gloria de los hombres más que la misma gloria de Dios (Juan 12:43).
La gloria de los hombres puede oscurecer la gloria divina. ¿Cómo es posible? Para entenderlo, comparemos la gloria a la luz. El universo está lleno de luz. ¿Recuerda la última noche que miró al cielo y descubrió un manto de miles de estrellas? “La gloria de los cuerpos celestes” nos deja boquiabiertos (1 Cor. 15:40, 41). Ahora bien, cuando miramos al cielo en una ciudad muy iluminada, ¿se ve igual? Claro que no. Las luces de la ciudad casi no nos dejan disfrutar del brillo de las lejanas estrellas. Esto no se debe a que las luces de las calles, los estadios deportivos o los edificios sean más brillantes y hermosas que las del cielo, sino a que están más cerca de nosotros y estorban nuestra visión de la creación de Jehová. Como las luces de la ciudad, la gloria de los hombres pudiera estar muy cerca de nuestro corazón e impedir que valoráramos la gloria que Jehová quiere darnos. w13 15/2 4:6, 8, 9

(Juan 12:43) porque amaban la gloria de los hombres más que la misma gloria de Dios.
(1 Cor. 15:40, 41) Y hay cuerpos celestes, y cuerpos terrestres; mas la gloria de los cuerpos celestes es de una clase, y la de los cuerpos terrestres es de una clase diferente. 41 La gloria del sol es de una clase, y la gloria de la luna es otra, y la gloria de las estrellas es otra; de hecho, estrella difiere de estrella en gloria.

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